Mi llegada a ti, HOTEL:
Experimenté esa sensación novedosa que todos sentimos cuando llegamos a un lugar desconocido, sin centrar la mirada en un sólo objeto, así como yo lo llamo “inspeccionar la zona”… Me acerqué a la recepción del hotel. Aquí, me saludó una morena muy simpática, con ese nervio interior que le caracteriza. Era mi compañera de recepción, Verónica.
Anochecía en la Sierra y lo que más me llamó la atención fueron las luces de la recepción. Salí al exterior, a la zona de la piscina. Al fondo se veía la sierra, un marco indescriptible, con todo ese verde tan vivo que hacía de él un bonito descubrir. Se apreciaban también unos bancos construidos con unos colores tan llamativos y del mismo diseño de Gaudí ( algo un tanto extraño para un hotel de montaña, ¿no?).
Por fin me recibió el Director, un hombre tan distinguido y tan alto que sólo por eso lo vais a reconocer, os lo aseguro…Se llama Miguel y tiene un trato exquisito, me pareció muy amable y sobre todo servicial; junto a él conocí todo el hotel.
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| Habitación Estandar. |
Primero, subimos a la segunda planta y llegamos a lo que aquí llamamos “suites”. Se trata de habitaciones familiares con 2 dormitorios y un salón además del cuarto de baño. Pueden ocuparse hasta por 5 personas por lo que viene de maravilla para familias con niños. Después, pasamos a las habitaciones dobles. El estilo es el mismo prácticamente en todas, unas tonalidades más rojas, otras más azules…
Mientras bajamos las escaleras, llegando a recepción, el Director me pregunto: ¿Verdad que no parece un hotel de montaña? ¿Te has dado cuenta de las luces de las escaleras, de las vistas desde las habitaciones, de los amplios pasillos? Y entonces me sentí como en un hotel de ciudad pero con la ventaja de seguir en la Sierra...
(Continuará..)
Ana Belén Berzosa.
Responsable Comercial del Hotel.